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El dolor del tatuaje: 5 zonas para los más temerarios

Algunos incrédulos dicen que el dolor es mental, y sí, es posible que el poder de la mente sea tal que te predisponga ante los escenarios más temidos que imagines o que, por el contrario, te dé fortaleza para afrontar con seguridad situaciones que no tienes claro cómo resultarán.


Pero el alcance metafísico es uno y el cuerpo es otro, el sistema nerviosos central no miente, y el dolor sí existe. Así como hay un poder de la mente, hay una tolerancia en el cuerpo. El dolor podría entonces entenderse como la percepción que se siente en una parte del cuerpo, molesta en mayor o menor medida, a causa de algún estímulo.


Cuando se habla de tatuajes, y más aun cuando se es primerizo en la materia, ésta es una de las dudas más grandes que pueden circular por tu cabeza: “¿Me va a doler? ¿Qué tanto?”. Y lo peor es que no puede haber una respuesta 100% exacta si tomamos en cuenta que el dolor es subjetivo: cada cuerpo tiene su propia resistencia ante los mencionados estímulos externos.


Independientemente de esa subjetividad, la zona de tu cuerpo es en definitiva un tema determinante para saber qué nivel de dolor podrías sentir. Algunas pueden causarte apenas una ligera molestia, y hay otras que te llevarán al límite de tu umbral: quien diga lo contrario está mintiendo. De acuerdo con testimonios que han vivido estos dolores en propia piel, literalmente, enlistamos un top 5 de zonas más dolorosas para hacerse un tatuaje.


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Costillas y caja torácica


Piensa en la piel que recubre el costado y el frente de tu tronco. ¿Notas su delgadez? Ésa esa la explicación para este nivel de dolor. Al ser tan fina y pegada al hueso, sobre todo hablando del tórax, la aguja entra y “golpea” las piezas óseas directamente. Además, en el costillar hay múltiples nervios, factor a tomar en cuenta al hablar de dolor.


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Pies


Puedes constatar la sensibilidad de la piel de tus pies al recordar, por ejemplo, cuando te han hecho cosquillas en esa zona del cuerpo. Las platas de los pies –al igual que las de las manos– están repletas de receptores sensoriales, por lo que el dolor se torna muy agudo, esto sin tomar en cuenta que la piel de esta zona del cuerpo se regenera rápidamente, lo que provocaría que el color se desvanezca en un periodo muy corto hasta desaparecer, además de la difícil recuperación del tatuaje debido a la fricción del calzado y al caminar.

Si pensabas más bien en el tobillo o empeine, sucede que la falta de grasa que recubra el hueso o proteja los nervios, igualmente provocará gran dolor para quien desee hacerlo en esa zona.


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Cabeza


Otra zona de peligro para quienes presentan menos tolerancia ante el dolor. La cabeza es una zona sumamente sensible y aquí se encuentra la estructura ósea más importante de todo nuestro cuerpo: el cráneo. Aunque los diseños allí ejecutados permiten explotar lo exótico de su naturaleza, te puedes encontrar con algunos contras, como que forzosamente deberás raparte para lucirlo, el riesgo de que pueda desvanecerse, o los cuidados y molestias que padecerás durante la recuperación.


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Párpados


Los tatuajes miniatura son populares porque son un ornamento muy pequeño que luce en cualquier parte del cuerpo, así sea que queden ocultos a primera vista o que se muestren de inmediato. Es el caso de los tatuajes en los ojos que, sí, sin duda llamarán la atención pero sólo corriendo el riesgo del alto nivel de dolor que padecerías al hacértelo debido a los nervios que hay en esta zona. Otras zonas –poco– menos dolorosas de la cara para hacerse tatuajes son las cejas o los labios.


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Genitales

Una de las funciones de estas partes del cuerpo tanto en el caso masculino como en el femenino es producir placer, y para que eso suceda hay muchos nervios en estas zonas del cuerpo que, si son estimulados de manera negativa, pueden convertir esa sensibilidad máxima en dolor intenso.


Algunos asiduos a la tinta afirman que el dolor es parte del boleto de entrada al mundo de los tatuajes. Para bien o para mal, si se sufre o si se goza, pasar por este dolor es casi una experiencia personal, una necesaria cuando se habla de la aguja entrando por tu piel.

Si está seguro de lo que quieres, no te eches para atrás ni temas al proceso. Enfócate en el resultado final y acércate con los expertos, sólo así lograrás que cada doloroso minuto valga la pena.

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